La Fuerza Oculta - Transcripción Sesión 49
Transcripción Sesión 49 - 1 Febrero 2026
Los domingos al rol
Archivos adjuntos Los domingos al rol Los domingos al rol - 2025/06/15 19:03 CEST - Notas de Gemini
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Resumen
Continuación de la Partida de Rol
El grupo continuó la sesión del juego de rol, donde los personajes Justa y Diana neutralizaron un ataque de Metacorps con atropellos y desarme, logrando escapar de la confrontación a pesar de sufrir heridas graves.
Refugio, Medios y Revelaciones
Tras el incidente, la opinión pública se volvió en contra del grupo, forzándolos a buscar refugio con Mésmero, quien les ofreció ayuda a cambio de una confrontación terapéutica, culminando con la decisión de la protagonista de enfocarse en un objetivo de rescate mayor revelado por su padre.
Detalles
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Actualización del Juego de Rol: Resumen de la Partida Anterior Eduardo Vaquerizo hizo un resumen de la partida anterior del juego de rol, detallando el debate filosófico sobre matar a un niño para salvar a muchos y las decisiones de los personajes Justa y Homan (00:22:18). También relató la confrontación con los atacantes, incluyendo el momento en que Diana rompió el brazo de un atacante antes de que disparara (00:22:59).
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Ataque de los Metacorp El resumen continuó con el ataque de los Metacorp, mencionando que Diana fue atacada antes de que pudiera hacer algo. Panto creó una ilusión del grupo para acercarse a la furgoneta, y Síki aturdió a un Metacorp (00:24:12). Homan y Panto resultaron heridos por un rifle de pulsos, y Justa fue herida de gravedad al subir a Homan (00:25:01).
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Maniobra de Diana y Reacciones Ludo Bermejo complementó el resumen señalando que Diana se entregó, lo que hizo que los Metacorp salieran de su cobertura antes de que Justa accidentalmente atropellara a dos de ellos al confundir el acelerador con el freno (00:25:39) (00:27:10). Ernesto Diezhandino recalcó que los personajes no habían sido informados de que estaban bajo arresto (00:26:20).
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Estado de la Furgoneta y el Arresto Ludo Bermejo preguntó si la puerta de la furgoneta estaba abierta, ya que eso afectaría si les disparaban. El grupo concluyó que, dado el apuro, la puerta lateral izquierda debía estar abierta (00:27:55). Ernesto Diezhandino reiteró que ninguno de los personajes había sido informado oficialmente de que estaban bajo arresto, lo que convertía el ataque en gratuito (00:26:20).
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Continuación de la Acción: Metacorp a la vista La partida continuó con Justa colocada estratégicamente en la furgoneta (00:29:14). Ludo Bermejo describió la situación del Metacorp restante, quien estaba temblando de terror después de presenciar los atropellos y el estado de sus compañeros heridos, y que retrasó su acción de disparar (00:32:12).
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Decisión de Justa de Disparar Justa (Eduardo Vaquerizo) consideró dispararle al Metacorp antes de que este pudiera disparar a Diana (00:32:57). Eduardo Vaquerizo preguntó si tendría tiempo para incapacitarlo, a lo que Ludo Bermejo respondió que sí (00:34:19). Justa decidió disparar con sus balas de goma, apuntando a la mano del Metacorp (00:35:31).
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Resultado del Disparo de Justa Justa realizó un ataque apuntado a la mano del Metacorp, logrando un impacto a pesar de las penalidades por sus heridas (00:37:36). Ludo Bermejo confirmó que el Metacorp perdió el control del arma, resultando en un disparo errático y la pérdida de su acción (00:39:30).
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Diana Desarma al Metacorp Diana (Ernesto Diezhandino) aprovechó la situación para desarmar al Metacorp, que había perdido su acción (00:40:27). Tras una tirada, Diana agarró el rifle y logró partirlo en el punto de ruptura (00:43:28). Luego, se movió hacia la furgoneta, gritando que los estaban arrestando, y cerró la puerta (00:44:10).
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Diálogo en la Furgoneta y Evaluación de Heridas Una vez a salvo en la furgoneta, Justa (Eduardo Vaquerizo) le reclamó airadamente a Diana (Ernesto Diezhandino) sobre el engaño de su tío, a lo que Diana defendió a su tío (00:45:38). Ludo Bermejo indicó que los compañeros heridos, Homan y Panto, se recuperarían en el transcurso de las horas y no tendrían lesiones permanentes, aunque se sentirían muy adoloridos (00:46:15).
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Comunicación Post-Incidente Ernesto Diezhandino sugiere que le envíen una carta a los metacorps. La discusión se centra en el estado de Hotman, a quien Kauneda Arashi intenta curar, ya que ha sufrido una conmoción cerebral, con Ludo Bermejo indicando que Hotman no despertará hasta la noche como mínimo (00:47:09).
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Intentos de Curación de Hotman Kauneda Arashi intenta curar a Hotman para que pueda interactuar con el resto del grupo. Eduardo Vaquerizo menciona que el botiquín no contiene drogas, sino solo sales (00:47:38). Kauneda Arashi explica que le aplicarían un tipo de asistencia básica con sales para intentar despertarle (00:48:15).
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Despertar de Hotman Ludo Bermejo confirma que Hotman despierta después de una tirada de curación con resultado de cuatro (00:48:57). Xavi Gracia se une brevemente a la reunión, bromeando sobre su aspecto, incluyendo su barba y pelo teñidos (00:49:27).
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Discusión sobre las Bajas y Heridos Alejandro Salamanca pregunta cuántos muertos han dejado atrás (00:49:56). Ernesto Diezhandino menciona que han atropellado a dos personas con una furgoneta blindada, por lo que su estado es incierto (00:50:26).
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Experiencia en un Juego de Rol en Vivo Xavi Gracia, quien se une brevemente, comenta que se ha comprado un recuerdo oficial del juego de rol en vivo en el que ha participado, y que cree que era el jugador más viejo (00:50:26). Menciona que la experiencia fue difícil, especialmente al hacer sus necesidades en la nieve o sobre asfalto congelado en Praga (00:50:53) (00:51:54).
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Curación y Estado de Pantomima Ludo Bermejo le pide a Kauneda Arashi una tirada para ver si Pantomima se espabila (00:53:04). A pesar de no ver el resultado, Ludo Bermejo y Ernesto Diezhandino confirman que Pantomima ha tenido una tirada exitosa, está mejor que nunca y ha perdido una herida (00:53:04).
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Estado de Hotman y la Petición de Eduardo Vaquerizo Hotman está activo, aunque no ha recuperado vida. Eduardo Vaquerizo le pide que revise las redes sociales para ver qué se dice, ya que teme que haya una campaña en su contra (00:54:39).
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Problemas de Conexión de Ludo Bermejo Ludo Bermejo explica que la conexión a internet se interrumpe cuando llueve fuerte, atribuyéndolo a los extendedores de red en una casa de piedra (00:55:12). Señala que necesita instalar un cable de red (00:56:00).
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Problemas de Impresión 3D de Ernesto Diezhandino Ernesto Diezhandino explica a Alejandro Salamanca que tiene problemas para imprimir una figura de 6 cm, específicamente con la necesidad de soportes para las partes en el aire, como la mano, y el proceso de laminado (00:56:48). Alejandro Salamanca sugiere que Ludo Bermejo contacte a Topo o Sugus para obtener ayuda (00:59:01).
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Intereses de Inversión de Ludo Bermejo Ludo Bermejo expresa su interés en comprar una imprenta digital de segunda mano por unos 4000 € para imprimir sus propios libros (00:59:44).
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Repercusión Mediática y Estado de los Heridos Ludo Bermejo informa que las noticias anuncian el intento de arresto de Justa Mcolmic y Borja, conocidos como Sentencia y Hotman, con un metacorps muerto y otros dos en pronóstico reservado (01:03:52). Ludo Bermejo describe que las heridas son principalmente amoratamientos, que se curarán en tres días (01:01:58). Eduardo Vaquerizo menciona que el personaje tiene resistencia al dolor, lo que le permite ignorarlo por un tiempo (01:03:07).
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Identificación de los Protagonistas en los Medios La filtración de imágenes muestra a Hotman vestido de blanco con una “H” gigante en el pecho y a Justa como una supermodelo, haciendo que la identifiquen fácilmente (01:04:32). Ludo Bermejo aclara que Justa es la más expuesta, mientras que Hotman es conocido por su “H” gigante (01:05:37).
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Ausencia de Vídeos e Influencia Externa No hay vídeos del incidente, a pesar de que había cámaras, lo que sugiere que el padrino de Diana pudo haber intervenido para evitar su liberación (01:07:48). Se confirma que los personajes tienen moratones por el uso de rifles de pulsos en modo aturdimiento por los metacorps (01:08:47).
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Comunicado de Hotman y Reacción Pública Alejandro Salamanca decide hacer un comunicado en directo, argumentando un creciente acoso policial y provocación de conflicto entre metahumanos y no metahumanos (01:09:25) (01:10:40). Ludo Bermejo advierte que la opinión pública está en su contra y que las probabilidades de que un comunicado tenga éxito son escasas (01:14:22). El comunicado en directo solo recibe un like de Nacho y la opinión pública se hunde aún más (01:15:54) (01:17:36).
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Análisis de la Opinión Pública Ludo Bermejo lee un análisis de la opinión pública que etiqueta a “La Fuerza Oculta” como una célula de justicieros fugitivos y una nueva amenaza incontrolada. El análisis menciona incidentes anteriores, la brutalidad de Diana y los vínculos con el sindicato del crimen Fatum (01:16:38) (01:18:25). Eduardo Vaquerizo sugiere contactar a Montenegro, la abogada, y el grupo decide buscar consejo de un experto (01:15:54).
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Reacción de los Aliados y Mentores Después de una elipsis de tres días, el tío de Diana no le coge el teléfono, ni tampoco Montenegro (01:21:28). Nachete llama constantemente, y Comadreja, si es contactado, dice que están “liándola” (01:22:06). El mentor de Pantomima está muy enfadado, amenaza con terminar su relación laboral y recrimina que estén matando metacorps (01:23:17).
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Postura de Familiares y la Red Telaraña La familia de Kauneda Arashi le pide que abandone a esos “asesinos” (01:26:39). El tío de Diana envía un mensaje indicando que la telaraña no revelará su posición, a pesar de haber un buen precio por ello (01:25:32).
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Discusión de Próximos Pasos Hotman pregunta por el estado de las acciones de las empresas de su padre; Ludo Bermejo responde que se desvincularon de él tras el implante del chip. El grupo debate entregarse o actuar para revelar la trama que los persigue (01:27:36). Kauneda Arashi sugiere que el alcalde está detrás de la persecución y que la telaraña pudo haber coaccionado al tío de Diana (01:28:31).
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Propuesta de Comunicación Estratégica Eduardo Vaquerizo propone hacer un comunicado más claro y buscar la ayuda del padre de los niños a quienes ayudaron para que publicite su lado de la historia (01:29:49).
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El Estatus de Padre Bestia y la Situación Actual del Grupo Kauneda Arashi y Ludo Bermejo confirmaron que Padre Bestia es un supervillano de Arcadia (01:30:47). Alejandro Salamanca, Eduardo Vaquerizo, y Ernesto Diezhandino estuvieron de acuerdo en que la situación del grupo es grave, con Alejandro Salamanca afirmando que la habían “cagado hasta el fondo”. Eduardo Vaquerizo propuso esconderse en una cueva, buscar rehabilitación y evitar empeorar las cosas (01:31:30).
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Búsqueda de Ayuda y Contactos Ludo Bermejo sugirió que el grupo tiene contactos a los que pueden acudir, mencionando que Madreja no contesta el teléfono porque quiere que ellos decidan. Eduardo Vaquerizo sugirió contactar a Espectro y enfatizó que el grupo necesita ayuda que no sea de combate, sino más bien “mediática, ayuda de inteligencia” (01:31:30).
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Confrontación con Metacorps y Uso de la Fuerza El grupo debatió su enfrentamiento con Metacorps. Ernesto Diezhandino mencionó que vio a un hombre con un arma donde no debería haberla, lo que llevó al ataque. Kauneda Arashi argumentó que los Metacorps deberían haberse identificado y declarado el arresto antes de actuar. Ludo Bermejo señaló que el grupo atacó primero, actuando como “metahumanos” y no como civiles (01:32:10).
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Debate sobre la Legalidad de las Acciones de Metacorps Alejandro Salamanca y Eduardo Vaquerizo cuestionaron si los Metacorps estaban autorizados a desenfundar un arma o disparar antes de identificarse y preguntar. Ludo Bermejo aclaró que los Metacorps no llegaron a disparar, pero que al menos dos miembros del grupo tenían una orden de arresto (01:32:56).
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Autocontrol y Habilidad de los Personajes para Contenerse Kauneda Arashi admitió que, debido a los nervios, actuaron “exageradamente”. Ludo Bermejo sugirió que, en términos de juego, podrían haber retrasado su acción para ver qué pasaba. Kauneda Arashi y Eduardo Vaquerizo reconocieron que actuaron impulsivamente, como “pistolas cargadas” (01:33:22).
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Discusión sobre la Entrega a las Autoridades Eduardo Vaquerizo y Alejandro Salamanca discutieron la idea de entregarse, con Alejandro Salamanca rehusando debido a la falta de respeto a la ley que demostraron los Metacorps al sacar un arma sin identificarse. Kauneda Arashi señaló que, como metahumanos, no pueden esperar que los Metacorps los ataquen con intención de matar, y que el grupo ya lleva “tres muertos” (01:34:45).
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Necesidad de Entrenamiento y Autocontrol Kauneda Arashi sugirió que Hotman y Sentencia necesitan entrenamiento, no para “matar mejor,” sino para “controlarte mejor”. Alejandro Salamanca expresó su preocupación de que un control excesivo podría resultar en que les disparen antes de actuar (01:35:23). Kauneda Arashi enfatizó que Hotman es un “arma viviente” y debe controlar su instinto de “rostizar a la gente” (01:36:11) (01:37:34).
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Acciones Automáticas y Premeditación en las Muertes Ludo Bermejo recordó que las muertes causadas por Eduardo Vaquerizo (Justa) y Alejandro Salamanca (Hotman) nunca fueron premeditadas, sino decisiones automáticas o impulsadas por un “trigger” (01:36:11). Alejandro Salamanca afirmó tener claro que si alguien le apunta, reaccionará (01:36:56).
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Problema Inmediato y Opciones Estratégicas Eduardo Vaquerizo se enfocó en el problema inmediato de ser percibidos como “lo peor de lo peor” y sugirió “agachar la cabeza y buscar alternativas” con el tiempo (01:37:34). Alejandro Salamanca y Eduardo Vaquerizo debatieron si debían usar las redes sociales para difundir su versión de los hechos, con Alejandro Salamanca expresando escepticismo sobre el control de las redes (01:38:23).
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Búsqueda de la “Mano Negra” Detrás de sus Problemas Eduardo Vaquerizo propuso encontrar a la persona o grupo detrás de sus problemas, sugiriendo que podría ser algo “más político”. Concluyó que debían buscar a quien le interesa la situación y quién los ha puesto en un juicio “totalmente injusto”, sugiriendo que la alcaldesa de la ciudad podría estar involucrada (01:39:14).
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Mensaje de Diana y Plan de Evacuación Diana recibió un mensaje de su padrino instándolos a salir del lugar porque están “comprometidos” (01:39:51). El grupo decidió irse y llevarse a los cuatro cachorros, aunque Ludo Bermejo indicó que Lizón se los llevaría porque el grupo tiene demasiados problemas encima (01:40:38) (01:43:53).
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Debate sobre un Lugar Seguro y las Opciones de Refugio Eduardo Vaquerizo sugirió la mansión “rara” donde Panto los había llevado una vez, describiéndola como un “universo de bolsillo” donde estarían protegidos (01:44:43). Ludo Bermejo descartó esta opción ya que Panto no estaba disponible y no sabrían cómo llegar (01:45:23).
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Opciones de Refugio de Diana y Conocimiento de su Padrino Ernesto Diezhandino (Diana) mostró unas llaves que le dio su padrino (01:45:23). Ludo Bermejo reveló que Diana tiene dinero en efectivo, que es irrastreable, y puede conseguirles moteles que se pagan por horas (01:46:06). Alejandro Salamanca expresó preocupación de que son muy conocidos y que hay una recompensa por ellos (01:46:42).
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Consideración del Barrio Gótico y la Ayuda de Mesmero Kauneda Arashi sugirió que podrían camuflarse con ropa de paisano para evitar ser reconocidos y preguntó sobre la posibilidad de refugiarse en el barrio gótico (01:47:44). El grupo finalmente decidió preguntarle a Mésmero si el gótico es un lugar fiable para esconderse (01:48:34).
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Decisión de Buscar Refugio en el Parque de Bomberos de Mesmero Kauneda Arashi contactó a Mésmero, quien les ofreció refugio en su parque de bomberos, pero les exigió una “buena razón” para lo que habían hecho. El grupo decidió ir al parque de bomberos de Mésmero para explicarse (01:49:54).
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Llegada y Recepción en el Parque de Bomberos de Mesmero El grupo llegó al parque de bomberos, descrito como un edificio grande al estilo de Cazafantasmas. Mésmero los recibió con una actitud teatral y prepotente, vestido con una bata y pantuflas, pero también les ofreció comida caliente. Su primera instrucción fue: “Cerrad la puerta y comed. Luego hablamos” (01:52:39) (01:58:28).
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Interacción con Mesmero y el Trato de Sentencia Mesmero atendió inmediatamente las heridas de Sentencia, aplicando un emplaste en sus senos y contando una historia sobre viajes temporales y el futuro de los metahumanos (01:59:45). Sentencia se sintió ofendida al enterarse de que el emplaste fue recomendado por el Faraón, la persona que mató a su padre (02:02:03).
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Mesmero Confronta a Sentencia sobre el Faraón Mesmero se agigantó mentalmente, como si conformara el universo, y le dijo a Sentencia que debería enfocarse en sacar a su padre de su cabeza en lugar de matar Metacorps. Tras un momento de mareo, Mesmero cambió su atención a Hotman (02:02:53).
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Trato de Mesmero hacia Hotman y Ofrecimiento de Ungüento Mesmero, con desinterés, aplicó el emplaste a Hotman. Continuó burlándose de Hotman, mencionando que no era su tipo (02:04:43). Mesmero le dio a Hotman el bote de ungüento para que lo compartiera con Sentencia en privado, diciéndole que su decisión afectaría si mañana estarían “a morata” (02:05:37).
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Bronca de Mesmero a Kauneda Arashi Mesmero regañó a Kauneda Arashi por no controlar a sus compañeros y por depender de una autoridad externa para justificar el control mental (02:06:42) (02:16:53). Kauneda Arashi argumentó que no quiere controlar mentes constantemente y que busca una forma de ética para evitar convertirse en alguien como Mésmero (02:17:54).
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Reflexión sobre el Conflicto y las Acciones de Sentencia Mesmero confrontó a Sentencia, diciéndole que estaba haciendo lo mismo que la persona que odia (el Faraón) (02:13:27). Sentencia agachó la cabeza, reconociendo la actitud (02:14:38). Mesmero reveló que el Faraón era un drogadicto y había participado en un programa de reality show, sugiriendo que Sentencia debería ser mejor que él (02:15:57).
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Sentencia Expresa su Intención de No Dañar a Nadie Sentencia admitió que, aunque ha intentado no dañar a nadie desde lo sucedido en el almacén, no lo ha conseguido, pero que esa sigue siendo su intención (02:16:53). Mesmero concluyó que el problema de Sentencia es “un problema real” de odio en sus entrañas (02:17:54).
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Información y Traumas de Personajes Ludo Bermejo indicó a Hotman que su trauma y el chip implantado están ligados a su padre, y a Diana que su padrino la ha guiado a su posición buscando que encuentre algo (02:17:54). Mesmero, descrito como un “hijo de p***” y un “telépata más poderoso del universo” que también está “esnifando continuamente polvo de estrigoy”, reveló que la gente Metacorp podría recuperar la movilidad si Mesmero fuese presionado lo suficiente, aunque Eduardo Vaquerizo expresó confusión ante esta información (02:20:52). Eduardo Vaquerizo también apuntó que el faraón es la raíz de su problema (02:23:45).
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Petición de Diana de Hablar con su Padre Diana (nombrada como Sentencia por Ludo Bermejo (02:23:45)) le preguntó a Mesmero si podía hablar con su padre para poder superar su problema. Kauneda Arashi se opuso inicialmente a la idea, indicando que Sentencia no estaba mentalmente preparada, pero Ludo Bermejo respondió que era su derecho como discípula (02:23:01). Sentencia expresó que odia al faraón, pero admitió que le faltaban datos y no conocía completamente las acciones del faraón, cuestionando si estaba siendo injusta. Mesmero aceptó concederle la conversación, advirtiéndole que “no va a ser bonito” (02:23:45).
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Encuentro con el Padre de Sentencia Para facilitar la conversación, Mesmero se esnifó el contenido de un vial brillante que sacó de su bata, lo que provocó una “permutación en el universo” percibida por los demás, donde sus mentes fueron escaneadas y analizadas. El grupo se encontró en un espacio onírico, donde Mesmero fue reemplazado por el padre de Sentencia, un hombre de unos 40 años (02:24:48). El padre le preguntó a Sentencia si estaban bien y si habían encontrado una forma de sacarle de allí (02:26:18).
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Revelaciones del Padre de Sentencia sobre la Liberación El padre de Sentencia aclaró que lo importante no es él, sino los “millones de muertos” o “2 millones de almas egipcias” que murieron con la llegada de los “nuevos dioses de Egipto,” afirmando que él importa tanto como el faraón. Explicó la necesidad de liberar estas almas (02:27:28) e introdujo el concepto de las tres almas egipcias: el espíritu (el Ba), la mente, y el ancla física (02:28:23). El padre de Sentencia reveló que el Faraón guarda el espíritu, Mesmero guarda la mente, y que se necesita un ancla física para unirlo todo. Sentencia se enfocó en el objetivo de salvar a todos (02:29:15) (02:32:15).
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Conversación sobre el Custodio de la Mente Kauneda Arashi y Alejandro Salamanca debatieron mentalmente sobre si Kauneda Arashi debería ser el custodio de la mente del padre de Sentencia para que les sirviera de guía. Alejandro Salamanca argumentó que sería bueno tener un aliado con experiencia desde dentro y se ofreció porque Kauneda Arashi tenía las capacidades (02:29:15). Kauneda Arashi expresó que lo que pedía Alejandro Salamanca era excesivo y que requeriría que Mesmero transfiriese la mente de otro. Eduardo Vaquerizo intervino en contra de más sufrimiento y a favor de salvar a todos (02:30:22). Mesmero denegó la petición de Kauneda Arashi de trasladar la mente, argumentando que no estaba capacitada y que se volvería loca, aunque Ernesto Diezhandino sugirió que ya estaba capacitada para almacenar una mente (02:33:17).
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Conclusión del Encuentro y Próximos Pasos El padre de Sentencia sugirió que preguntasen a su hermano, el tío de Sentencia, ya que él sabría qué hacer (02:32:15). Sentencia se mostró renuente a irse, pero Mesmero, sangrando por la nariz y con los ojos inyectados en sangre, instó al grupo a tomar una decisión porque no podía aguantar mucho más. Sentencia, aunque derrumbada, se levantó y afirmó que ya sabía lo que tenía que hacer: salvar a toda esa gente, a pesar de no saber cómo conseguirlo (02:33:17) (02:34:51). Ludo Bermejo dio por finalizada la sesión (02:35:52).
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Resumen de Tareas y Cierre A petición de Ernesto Diezhandino, Eduardo Vaquerizo resumió los mensajes que Mesmero les había dado previamente a Diana (guiada por su padrino para encontrar algo) y a Hotman (su trauma y chip tienen que ver con su padre) (02:35:52). Ludo Bermejo mencionó a Panto, diciendo que todavía tiene que distinguir a su abuelo de su padre (02:36:41). La reunión concluyó y planearon reunirse la próxima semana (02:36:41).
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Ahora tenemos una serie de cuentos que vienen a continuación y que continuan la historia
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Justa
Lágrimas. De rabia, de dolor. Lagrimones incontenibles que le hacen arder la piel de las mejillas. Está sentada a la mesa de Mesmero, junto a sus compañeros. Creía que podía seguir con la lucha, peleando, pero se está derrumbando. Siente que ya no puede mas, en las últimas horas, los últimos meses, todo ha ido de mal en peor. Lleva toda su vida buscando venganza, persiguiendo a el Faraón, el hombre que mató a su padre. Desde los siete años ha estado trabajando sin descanso, dejándose la piel en cada entrenamiento, con cada sesión de tiro, moviéndose siempre hacia adelante por medio de un esfuerzo incansable. No había dudas, solo un objetivo, acabar con él, hacerle sufrir por todo el dolor que la había causado.
¿Alguna vez se había preguntado quién era el Faraón? ¿Qué había pasado el día de la tormenta de arena?
Hay imágenes que le vienen a la mente sin que pueda evitarlo. El pié escurriéndosele del freno al acelerador. El gatillo siendo pulsado y viendo como la rodilla de un chiquillo estalla al impacto de la bala de calibre 50. Y la duda, una duda que nunca había tenido sitio hasta las palabras de Mesmero. ¿Era ella igual que el Faraón? ¿Había destruido la vida de un hombre, de un chiquillo, por su falta de habilidad?
Levanta la cabeza del plato de pure de guisantes sobre el que están lloviendo las lágrimas. Por suerte ni Hot ni ninguno de sus compañeros se le acercan, porque tiene los músculos tensos como cables, como si quisieran moverse, tomar una acción y no hubiera nada donde deshacer sus ganas de destruir, de golpear, de gritar hasta deshacerse la garganta.
¿A quien quería engañar? Esas dudas han estado ahí desde que se fueron del juzgado, desde que decidió ser Sentencia. Dictar Sentencias es elegir, es equivocarse es sufrir la angustia del error.
Se tapa la cara con las manos, no puede seguir mirando ese humilde y delicioso plato de pure. Aún tiene el sabor salado y especiado en el paladar, pero en su cerebro no hay más que sitio pera la oscuridad, el silencio. Quisiera no pensar, no sentir, quizá la frialdad de la tumba, el descanso. ¿Es lo que necesita?
En ese momento vuelve a ver la cara de su padre hablándola.
—Hija la venganza no hará que vuelva, te quemará por dentro. No me salves solo a mí, yo no soy importante. Aquí hay dos millones de personas conmigo. Sálvalos. Eso sí es importante. No sé si lo podrás conseguir, pero sé que eres tozuda y peleona. Emplea tus energías en eso, no en la venganza.
Justa siente que toca suelo, ya no hay más lugar al que caer, mas espacio que recorrer en su caída. Pero no tiene fuerzas, no le quedan energías ni para abrir los ojos. Un dolor profundo la recorre el pecho, necesita sentir el amor de ese padre que se fue, que no estuvo cuando creció, cuando, paso a paso, se hizo experta en armas y en lucha cuerpo a cuerpo, cuando peleó por convertirse en la vengadora que es.
Ahora está perseguida por una justicia en la que una vez creyó. Enfrentada a una tarea descomunal, más allá de sus fuerzas.
La Fuerza Oculta, ese es el nombre de su grupo, de sus amigos. La Fuerza Oculta. Por un momento ese nombre le resuena en la cabeza como buscando un antiguo significado que no encuentra.
Una voz potente, enorme, entra en su mente.
“Justa, nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos, nos engañamos y olvidamos que todo es posible que nunca nos fallan las fuerzas, sino el no creer en ellas”
Justa, haciendo que cada fibra de su ser chille de dolor, comienza a bucear en su mente, buscando esa Fuerza Oculta. Bucea en su dolor, se sumerge en los recuerdos, en las esperanzas, en las risas y las lágrimas, deja todo atrás y cuando ya no tiene aire en los pulmones avanza aún más abajo, al lecho de roca de su propia esencia. Allá abajo aún es una niña de siete años que, después del funeral de su padre, se acerca a su habitación, abre el cajón con la combinación que le robó a su padre y saca una de las dos enormes pistolas Desert Eagle 50 ACP edición especial de su padre. Intenta amartillarla mientras aprieta los dientes y dice “Papá yo mataré a al Faraón para que vuelvas, para que deje de doler”
Entiende por fin, que no será posible, que matar al Faraón no le traerá a su padre, que ese hombre, por despreciable que sea, quizá no hizo más que fallar lamentablemente… igual que ha hecho ella más de una vez.
Aceptar eso es como un estallido que la cauteriza por dentro, que la quema como haría una explosión, pero que también la cura y la hace entender que es falible y que a pesar de ello, no va a dejar de luchar por su padre, por toda la gente encerrada en la mente de Mesmero, por reparar el error del Faraón.
Espera que alguien la ayude a reparar su propios errores.
Asciende, sale de si misma. A su alrededor todo parece igual, sus compañeros la miran preocupados. El pobre Hotman no sabe como actuar, el mismo Mesmero la mira preguntándose que va a hacer.
Justa se levanta, se recoloca la gorra, mira a todos con ojos de hielo y dice.
—¿Bien, como vamos a hacer para traer de regreso a toda esa gente?
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Respuesta de Diana a Justa 1
Diana deja que Justa termine. Está midiendo cuánto de lo que acaba de pasar es verdad… y cuánto es la inercia de Justa buscando un pivote al que agarrarse.
Cuando Justa suelta lo de “traer de regreso a toda esa gente”, Diana apoya los antebrazos en la mesa, junta las manos, y habla con una calma seca que suena a alguien que se ha quedado sin paciencia.
—No.
Deja la palabra en el aire. No hay crueldad en su gesto.
—No “hay que” salvar a dos millones de personas ahora. No porque no podemos. Y fingir que sí… es exactamente el tipo de autoengaño que nos ha traído hasta aquí.
Mira a Justa de frente, sosteniéndole la mirada.
—Mesmero no necesita que lo anclemos. Mesmero es el único motivo por el que esos dos millones siguen existiendo como algo más que un recuerdo. Y tú acabas de ver lo que cuesta abrir esa puerta. ¿Te crees que entrar ahí dentro con lo que somos hoy y salir todos enteros es una cuestión de voluntad?
Diana suelta una exhalación lenta, como si estuviera bajando el volumen de una rabia que le quema por dentro.
—Te voy a decir lo que sí vamos a hacer, porque estoy hasta el coño de discursos que suenan bonitos y luego nos dejan sin opciones.
Señala con un dedo, sin levantar la voz.
—Uno: no vamos a convertir la casa de Mesmero en nuestro santuario emocional. Esto es una guerra mental y acabamos de ver a un telépata de categoría mundial sangrar por la nariz por darnos una conversación.
Segundo dedo.
—Dos: esto es muchísimo más que un rescate. Si lo he entendido bien, estamos ante una operación sobre un sistema de almas. Ba, Akh, Ka… lo que cojones sea que estemos llamando a cada cosa. Y ahora mismo solo tenemos piezas sueltas y una pista: el Faraón guarda el Akh, Mesmero sostiene el Ba, y el Ka es el muro contra el que nos vamos a estrellar. Eso significa que la pregunta no es “¿cómo los saco a todos?”, es “¿qué cojones es el Ka, dónde está, quién lo tiene y qué pasa si lo movemos de sitio?”.
Tercer dedo.
—Tres: vamos a sobrevivir esta semana. Porque si mañana nos rompen a nivel físico, mediático, legal o mental, no vamos a rescatar ni a una sola persona. Ni a dos millones ni a una.
Diana deja un segundo de silencio. Y cuando habla se nota que está conteniéndose para no decir algo peor.
—Y cuatro… esto va por ti, Sentencia. Estoy cansada de que cada crisis se convierta en tu confesionario. Hoy has llorado. Bien por ti. Hoy has entendido algo. Bien por ti. Pero eso no te hace portavoz de nadie, ni te da derecho a arrastrarnos a un suicidio colectivo porque has encontrado sentido a tu dolor.
Se inclina un poco más.
—¿Quieres ayudar a esos dos millones? Perfecto. Entonces deja de buscar una cruz donde colgarte y ponte a hacer lo único útil que podemos hacer ahora mismo: resolver nuestros problemas inmediatos y hacernos más capaces. Vas a empezar con una cosa muy simple: vas a hablar con tu tío y e vas a sacar información. Porque aquí hay piezas en movimiento y tú eres la única que tiene un hilo directo a una de ellas. Y cuando decidamos ir a la mansión que nos ha ofrecido mi tío…— acalla la protesta de Justa con un gesto— para investigar, porque allí hay más que dinero manchado de sangre, es también la guarida de un genio de la tecnología con poderes divinos y una caja de Pandora que necesitamos abrir si vamos a seguir adelante. Repito, cuando vayamos, no vas a imponer a todos tu criterio como si lo que tú quieres en cada momento fuera también el centro de nuestras vidas, y tu moral una verdad universal, porque ya has visto que no lo es.
Diana se endereza un poco, por fin, como cerrando el tema.
—Cuando tengamos más poder, más control y más información… entonces sí. Entonces te juro por la memoria de mi madre que nos sentamos, trazamos un plan y decidimos a cuántos podemos traer de vuelta sin perder a nadie de los nuestros.— Pausa.
—Pero hoy, Sentencia, la respuesta a “¿cómo vamos a salvarlos a todos?” es esta: no vamos.
Y remata, con voz dura, sin elevar el tono.
—Todavía no.
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Respuesta Justa a Diana
Justa la mira muy pálida y parece más una estatua que una persona. Tarda un poco en recuperar el habla. Respira hondo y contesta.
--No soy portavoz de nadie, ni nunca lo he pretendido. No he arrastrado a nadie a ningún suicidio ni tampoco lo he pretendido nunca. He manejado mi dolor lo mejor que he podido. Creía que la tarea de salvar a dos millones de personas estaba a la altura de Fuerza Oculta. Quizá no sea así. Nunca dije que tuviera que sera ahora mismo, ni que hubiera que entrar en ningún sito antes de estar preparados.
Creo que o bien eres muy injusta o bien me has interpretado mal. Intento mirar más alla de la dureza de tus palabras y ver que sí, que tienes razón en muchas cosas de las que dices, pero yerras en lo fundamental, quizá por mi incapacidad de expresarme.
Llevo diez años preparandome para matar al Faraón. Quizá no sepas el nivel de sacrificio que eso ha supuesto, me da igual, pero quiero que sepas que puedo esperar diez, veinte, mil años mas pero ese objetivo no se va a ir de mi mente a partir de ahora más que cuando me peguen un tiro.
No voy a arrastrar a nadie a ningún suidicio colectivo ni a ningún sitio. Si me ayudaís será por vuestra propia voluntad. Si no lo hacéis, lo puedo entender. Quizá mis palabras al incluiros en ese “como vamos a hacer para traer de regreso a toda esa gente” debían haber añadido una pregunta previa que no os hice. Perdonadme. Perdonadme tambien las lágrimas, no debería mostrarme así. A nadie más que a mi misma incumbe mi dolor.
Se detiene un momento y parece que no va a poder seguir hablando, pero se repone
-- Diana, cuando dije que moriría por tí, no iba a broma, esa es mi elección para con todos vosotros. Evidentemente no tiene por qué ser recíproca, ni yo tengo que decidir que va a hacer Fuerza Oculta mañana. No soy ninguna líder, no quiero dirigir nada más que mis propias fuerzas. Estoy de acuerdo en todo lo que has dicho que podemos hacer, tienes mejor visión que yo misma.
Justa se detiene y se lleva las manos a la cabeza, se recoloca la gorra y mira al suelo y traga saliva antes de mirarlos a todos.
--Me cuesta expresarme, lo siento. --la voz se vuelve dulce, apenas un susurro a punto de romperse– Necesito vuestra ayuda, pero no me dentendrá no tenerla, tampoco os culparé por ello. Ahora, si no os importa, necesito estar sola un momento.
Justa sale de la habitación y cierra la puerta. Se escucha un aullido brutal y varios golpes contra una pared que resuenan como martillazos.
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Respuesta Diana a Justa
Diana no la sigue. Se queda inmóvil un instante, con la mandíbula tensa, mirando la puerta cerrada como si fuera un problema de puntería. Cuando llega el primer golpe contra la pared, hay un reflejo en su cuerpo: un micro-movimiento hacia delante… y luego se contiene.
El aullido le atraviesa los nervios. No le da pena. Le da rabia. Rabia vieja, que en su mente se forma como un nombre propio. Λύττα
Diana baja la mirada a la mesa. Aprieta dos veces el pulgar contra el borde, como si estuviera contando. Cuando vuelve a hablar, lo hace sin elevar la voz, cada palabra cae pesada como un saco de ladrillos.
—Bien. Pues ya está.
No hay ni sombra de burla en su voz. Mira a los demás, uno por uno, asegurándose de que están escuchando.
—Nadie va ir detrás de ella. Nadie.
Otro golpe. El sonido retumba. Diana ni pestañea.
—Porque claro que me importa su sufrimiento, pero si cruzamos esa puerta ahora, convertimos su dolor en un escenario. Y ya ha tenido suficiente público por hoy.
Se traga un comentario más cruel que le pica en la lengua, y el esfuerzo de tragárselo se nota.
—He sido dura. Sí. Porque alguien tenía que serlo. Porque en cuanto una conversación se convierte en “salvadme o sois los villanos”, aunque sea sin querer, nos mata. Nos mata dentro de nuestras cabezas antes de que nos maten ahí fuera.
Se reclina en la silla, pero no se relaja. Es una falsa comodidad: control.
—Justa dice que no es una líder. Vale. Perfecto. Entonces que deje de hablar como si lo fuera cuando le duele algo. Y cuando no le duela, que actúe como lo que supone es: una profesional.
De la habitación contigua llega otro golpe. Diana aprieta la lengua contra el paladar; se le marca un tic en la mejilla.
—Y yo…
Hace una pausa breve. Esta vez sí, sincera.
—Yo me he pasado. En una cosa.
No pide perdón, pero lo reconoce.
—He confundido “necesito frenar tu espiral hacia la locura” con “voy a machacarte hasta que te calles”. Y eso no está bien.
Vuelve a mirar la puerta.
—Pero no retiro lo importante: no vamos a prometer imposibles, no vamos a construir un calvario y sacrificarnos todas en su cima. Vamos a crecer. Vamos a aprender. Y cuando tengamos con qué enfrentarnos a lo que tenemos delante… entonces decidimos.
Se levanta por fin. Coge un vaso de agua de la mesa con gesto automático y lo deja cerca de la puerta, en el suelo, como quien deja munición en un punto de extracción.
Habla a través de la madera, con voz firme pero más baja, más humana.
—Sentencia. No voy a entrar. He sido injusta en el cómo. No en el qué. Si quieres estar sola, lo respeto. Si quieres romper esa pared, rómpela. Pero cuando termines… vuelves y comemos. Porque mañana seguimos vivas y tenemos trabajo.
Deja otra frase, la más importante, sin dramatismo:
—Y si de verdad vas a tardar diez años o mil en matar al Faraón… aprende a sobrevivir a una puta mala noche sin convertirla en el centro del universo, que eso también es disciplina.
Diana se aparta de la puerta y vuelve a la mesa.
—Cinco minutos. Luego hablamos de lo que sí podemos hacer esta semana. Y que nadie me venda heroísmo, que lo necesitamos ahora es eficacia.
Se sienta. Mira a Hotman.
—Y tú, ni una palabra de ese grito. Ni una sola. Si alguien pregunta, aquí no ha pasado nada. No vamos a ponerle delante un espejo, porque no creo que pueda soportarlo hoy.
Diana baja la voz al final, casi un susurro áspero, como un juramento privado que no quiere compartir con nadie:
—Yo no pienso perderla. Pero tampoco pienso dejar que nos hunda con ella.
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Mientras tanto hotman
Hotman permanece callado. Ni siquiera responde a la provocación de Diana. Tan solo mira hacia la habitación en la que Justa sigue golpeando la pared. Seguro que las marcas de sus nudillos serán más difíciles de arreglar que las que él mismo dejó en su habitación, en un mundo del que parecen separarle siglos.
Después, en silencio, enciende el televisor. Las cadenas se regodean con la intimidad del dolor de las familias de los metacorps abatidos. Dos en pronóstico reservado. Uno muerto. Su esposa, una mujer menuda y morena, intenta esquivar los micrófonos que le cierran el paso. Hay dos niñas, gemelas, de unos once años. También un crío de cinco. Por alguna razón, sus rostros no están craquelados. Una de las niñas mira a la cámara y sus ojos le recuerdan los de Justa. En otro mundo podría haber sido ella. Un demonio interior añade «y el niño podría ser Psique» y Hotman aprieta los puños. Más de una vez palabras como esas han salido de su boca sin pasar por la mente. «Con razón piensan que soy gilipoyas».
Pero la mirada de la niña sigue, detenida en la pantalla por un realizador que conoce su oficio. Tras una barricada que parece a punto de ceder ante la presión, los energúmenos de Humanitas despliegan su arsenal de consignas de odio. «Esos también son gilipoyas», piensa Hotman. Pero hoy tienen razón. Hoy él ha matado a un inocente, por mucho que hora quiera exculparse con el hecho de que hubiera sacado un arma ántes de identificarse. Una excusa muy pobre ¿miraría a lo ojos de esa niña, o de alguno de sus hermanos y le diría «tu padre no iba de uniforme y por eso le maté»?.
A su lado Psique le mira, intentando leer en su mente sin usar sus poderes. Hotman le aprieta la mano y niega con la cabeza. No quiere hablar. No puede hablar. Diana apaga el televisor y dice «por hoy es suficiente» Hotman se levanta y sale hacia la calle.
• Dejadme un rato solo.
Fuera hace frío, pero no para él. Su cuerpo reacciona inconscientemente para crear una temperatura agradable. Hotman lo detiene. Prefiere sentir el viento sin usar sus poderes. De forma casi instintiva echa mano al móvil, sin darse cuenta de que en el Gótico no tiene cobertura. En el bolsillo encuentra también la tarjeta que le dió el padrino de Diana. Una pequeña llama y desaparece en cenizas. Después contempla el móvil y empieza a incinerarlo también, pero se detiene. Aún puede hacerle un último servicio. Escribe.
• Jus. No puedo seguir. Todo lo que hecho ha sido mucho peor que un fracaso. Ha sido una catástrofe. Intenté madurar. Intenté hacerme cargo de la responsabilidad que un capricho genético había echado en mis hombros. Quise defender unos principios y solo he logrado empeorar la situación. Exacerbar el odio hacia los metahumanos y dejar detrás un reguero de tumbas. Voy a entregarme.
• No sé cómo acabará esto. Quizá en prisión. O quizá encuentren el modo de castrarme; de quitarme permanentemente mis poderes. Pero si salgo de esto, como Hotman o como el puto Borja María de Todos los Santos Entrecanales Domecq, te ayudaré a liberar a tu padre con todas las fuerzas que me queden. Si no he podido tener la labia de un Luthor Kim espero tener al menos la resistencia de un Mandala.
• Te amo, sis.
Hotman pulsa el botón de enviar. Justa no lo recibirá en el Gótico, pero el mensaje llegará en cuanto salga del barrio. Eso le da tiempo. Inmediatamente reduce el móvil a un amasijo de plástico ennnegrecido y comienza a caminar para salir del Gótico.
Dos horas después está perdido. Camina en lúnea recta, pero aún así vuelve una y otra vez a los mismos lugares. O quizá no a los mismos, pues algunos edificios parecen curiosamente recolocados. Una voz conocida dice a su espalda «¿estás perdido, hijo?»
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- Eduardo Vaquerizo mirará el nombre de la serie de superhéroes de Netflix que está viendo y que no le gusta demasiado.
- Ludo Bermejo intentará meter un cable de red e intentará cambiar de red por la pérdida de conexión.
- Ernesto Diezhandino probará a crear un soporte manual para la impresión del muñeco.
- Eduardo Vaquerizo hará un comunicado más claro que el agua después de recuperarse.
- The group necesita ayuda mediática y de inteligencia, y debe decidir qué hacer para salir de la situación actual.
- Eduardo Vaquerizo comenzará a enviar la versión del grupo de los hechos a las redes, poco a poco y con tiempo, para convencer a la gente y encontrar al actor político que está causando problemas al grupo.
- Eduardo Vaquerizo se aplicará el emplaste que le dio Mesmero por todo el cuerpo para bajar dos heridas para el próximo día y hablará con su tío para liberarse del yugo del odio.
- Eduardo Vaquerizo se centrará en salvar a toda la gente, ya que son la prioridad de su padre.
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